IGLESIA SAN VICENTE MÁRTIR

mayo 11, 2016

Estilo: Románico/Gótico.

Año de construcción: 1225.

vent.igl.larumUno no tiene que viajar demasiado para gozar de la belleza de lugares familiares. A pocos kilómetros de Pamplona y entre montes que presentan en otoño su aspecto más colorista, puede uno descubrir esta iglesia, uno de los edificios más valiosos y originales del Ayuntamiento de Iza.

En el kilómetro 10 de la N-240, dirección a Irurzun, justo antes de desviarse hacia la autopista AP15, se toma el desvío hacia Larumbe con la indicación “San Vicente”. Para los que prefieran andar, lo más recomendable es comenzar desde este desvío el apacible paseo. Así podrán descubrir progresivamente la silueta de la iglesia, asentada en un pequeño cerro y dominando los dos barrios del pueblo de Larumbe.

Como suele ocurrir con muchas construcciones medievales, la iglesia es una combinación de templo y fortaleza, donde la tosquedad de su fábrica se compensa con el privilegio de la perspectiva.
Se construyó hacia el año 1250, entre dos épocas, y esta su naturaleza entre románica y gótica se puede advertir en muchos de sus elementos. Asimismo el contacto de sus canteros con la cultura árabe deja su impronta en relieves y ménsulas asociadas a creencias musulmanas.

Lo primero que sorprende, ya antes de llegar a su base, es la torre de control, situada en la parte posterior de la iglesia y que en su origen no albergaba campanas, lo que sugiere orientación de peregrinos y defensa ante incursiones a semejanza de las de Ochovi y Gazólaz.

La preciosa galería porticada de diseño gótico pero decoración románica, es un elemento extraño por su riqueza en un templo tan apartado del flujo comercial y relativamente lejos de los centros de población importantes en su época.

En sus capiteles, ménsulas y nervios se puede admirar cómo los anónimos canteros medievales, con su tosca habilidad, ilustraban las palabras del servicio religioso y alimentaban los temores y esperanzas de los analfabetos labradores con las recompensas de la fé y los castigos de la heterodoxia.
A destacar elementos tales que: el crucificado, el juicio final y los bienaventurados (ambos de clara ascendencia árabe) el homenaje inusual a la eucaristía, y el crismón con remembranzas norteeuropeas,así como escenas de acechanzas del pecado y episodios evangélicos.

Cuando uno abandona esta iglesia te quedan emociones encontradas: por un lado la austeridad y la luz invitan a un recogimiento ya hoy perdido; por otro el frío nos recuerda las incomodidades de este pasado inhóspito. Como en otras visitas a iglesias surgidas en la oscuridad románica del alabastro, sus piedras nos susurran serenas voces que nos hacen olvidarnos del alboroto que nos inunda en los albores del siglo XXI.


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